En redes se le atribuyen al vinagre de manzana propiedades casi milagrosas: que si ayuda a bajar de peso, que protege el corazón o que sirve contra la caspa. En paralelo, muchas personas usan indistintamente vinagre blanco y de manzana para cocinar o limpiar. La evidencia deja algo claro: uno está pensado sobre todo para la cocina (con beneficios modestos) y el otro es un gran aliado para la limpieza del hogar, siempre que ambos se usen diluidos.
Qué es el vinagre de manzana y qué sí le respalda la ciencia
El vinagre de manzana se obtiene de la fermentación de jugo de manzana y suele contener alrededor de 5–6% de ácido acético, además de trazas de compuestos vegetales (polifenoles) que le dan aroma y color.
Los estudios en humanos le atribuyen beneficios modestos, siempre como complemento de una alimentación saludable:
- Puede ayudar a reducir ligeramente los picos de glucosa después de comidas ricas en carbohidratos y, en personas con prediabetes o diabetes tipo 2, mejorar algo la sensibilidad a la insulina.
- En algunos ensayos, quienes tomaron 15–30 ml al día (diluidos en agua o en la comida) perdieron algo más de peso o grasa abdominal que el grupo control, en parte por mayor saciedad.
- Puede contribuir a reducir de forma modesta el colesterol y ciertos marcadores de riesgo cardiometabólico, pero no sustituye medicamentos ni cambios de estilo de vida.
Sobre la caspa, la evidencia es sobre todo anecdótica: se plantea que el ácido acético podría modificar el pH del cuero cabelludo y dificultar el crecimiento de hongos como Malassezia, pero no hay estudios clínicos sólidos que lo respalden como tratamiento principal.
Vinagre blanco: el desinfectante estrella del hogar
El vinagre blanco suele elaborarse a partir de alcohol de caña o de maíz y también tiene como componente principal el ácido acético, a menudo en concentraciones de 5–10%, ligeramente mayores que las del vinagre de manzana.
Esa mayor concentración de ácido acético le da:
- Más poder antimicrobiano para eliminar bacterias, hongos y algunos virus en superficies no porosas.
- Capacidad para disolver sarro, residuos de jabón, moho ligero y malos olores en baños, cocina y vidrios.
Por eso, distintas guías domésticas coinciden en que el vinagre blanco es la opción más eficaz y barata para limpieza profunda y desinfección ligera del hogar, mientras que el de manzana se reserva más para usos culinarios o limpiezas suaves donde el olor fuerte del blanco resulta molesto.
Cocina vs. limpieza: cómo usarlos sin riesgos
Una regla sencilla para tu día a día:
- En la cocina
- El vinagre de manzana funciona bien en aderezos, marinados y bebidas diluidas; aporta sabor y puede tener beneficios metabólicos moderados.
- El blanco también se puede usar para encurtidos y algunas recetas, pero su sabor es más fuerte y menos complejo.
- En la limpieza
- El vinagre blanco, diluido en agua (por ejemplo, una parte de vinagre por tres o cuatro de agua), es ideal para vidrios, azulejos y superficies de baño y cocina.
- No debe mezclarse con cloro ni otros limpiadores fuertes, porque puede generar vapores irritantes.
Precauciones: son ácidos, no inocentes
Tanto el vinagre de manzana como el blanco son líquidos muy ácidos (pH bajo) y, usados sin diluir, pueden irritar piel, ojos, esófago y desgastar el esmalte dental.
- Para beber vinagre de manzana, se recomienda diluir 1–2 cucharadas en un vaso grande de agua o incorporarlo en la comida, y evitar enjuagues directos en la boca o usarlo como “blanqueador dental” casero.
- Para limpieza, conviene usar guantes, ventilar bien y no mezclarlo con otros químicos.
En resumen, el vinagre de manzana puede ser un buen aliado en la cocina y un complemento discreto para el control del azúcar y del peso, mientras que el vinagre blanco es un excelente ayudante para dejar la casa reluciente. Ambos comparten algo importante: su acidez obliga a usarlos siempre con moderación y bien diluidos
Tomado de rd.com The Real Difference Between Apple Cider Vinegar and White Vinegar