Dormir mal después de un viaje largo, sentirse agotado al cambiar de horario o no lograr conciliar el sueño tras una jornada nocturna no siempre es cuestión de hábitos o fuerza de voluntad. La ciencia acaba de identificar un mecanismo cerebral clave que ayuda a explicar por qué algunas personas duermen profundamente mientras otras luchan cada noche con el insomnio.
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Investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis descubrieron que un grupo muy específico de neuronas funciona como el centro de control del reloj biológico, coordinando los ritmos internos del cuerpo. El hallazgo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), podría cambiar la forma en que se tratan los trastornos del sueño.
El diminuto reloj que organiza todo el cuerpo
En lo profundo del cerebro se encuentra el núcleo supraquiasmático, una pequeña estructura ubicada en el hipotálamo. Aunque es diminuta, su función es enorme: regula el ciclo sueño-vigilia, la temperatura corporal, el apetito y la liberación hormonal.
Hasta ahora se sabía que este núcleo actuaba como el reloj maestro del organismo, pero no se entendía cómo lograba mantener sincronizadas miles de neuronas al mismo tiempo. El nuevo estudio logró observar este sistema con un nivel de detalle sin precedentes.
La ciencia revela por qué no todos logramos dormir mejor. Foto Canva Pro
Gracias a una técnica avanzada llamada MITE, los científicos analizaron más de 25 millones de conexiones neuronales y la actividad de más de 8,000 células en tiempo real, revelando cómo fluye la información dentro del reloj interno.
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Las neuronas que dirigen el ritmo del sueño
El hallazgo más relevante fue la identificación de un pequeño grupo de neuronas conocidas como células “hub”. Estas actúan como verdaderos directores de orquesta: reciben y distribuyen señales clave para que todas las demás neuronas mantengan el mismo ritmo.
Cuando estas células funcionan correctamente, el cuerpo sabe cuándo dormir, cuándo despertar y cómo adaptarse a cambios de horario. Pero cuando su comunicación se altera, el reloj interno pierde sincronía.
Además, los investigadores identificaron otros dos tipos de neuronas:
- Células puente, que suavizan y regulan el flujo de información.
- Células sumidero, que recopilan la señal temporal y la envían al resto del organismo.
Esta red compleja permite que el reloj biológico sea preciso, flexible y estable, incluso frente a cambios externos.
¿Por qué el jet lag afecta más a unas personas que a otras?
Uno de los aspectos más reveladores del estudio es su impacto en la vida cotidiana. La investigación sugiere que la diferencia está en qué tan rápido responden las células hub a un nuevo horario.
En algunas personas, estas neuronas se reajustan con facilidad. En otras, el proceso es lento, lo que provoca:
- Insomnio
- Fatiga diurna
- Dificultad para concentrarse
- Sensación persistente de desajuste
Lo mismo ocurre con quienes trabajan en turnos nocturnos o rotativos. No se trata solo de dormir menos, sino de que el reloj interno no logra alinearse con las exigencias externas.
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Un paso hacia tratamientos más personalizados del sueño
Comprender cómo funcionan estas neuronas abre nuevas posibilidades terapéuticas. En el futuro, podría ser posible modular la actividad del reloj biológico para:
- Facilitar la adaptación al jet lag
- Mejorar el sueño profundo
- Ayudar a personas con insomnio crónico o trastornos del ritmo circadiano
Los expertos señalan que este avance permitiría tratamientos más personalizados, especialmente para adultos mayores, trabajadores nocturnos y viajeros frecuentes.
Dormir bien no es solo cuestión de horas
Este descubrimiento refuerza una idea clave: no basta con dormir más, sino con dormir en sincronía con el reloj interno. Cuando ese sistema funciona bien, el descanso es reparador y la salud general mejora.
Entender cómo opera este diminuto centro cerebral podría ser el primer paso para reconciliar nuestros ritmos biológicos con el ritmo acelerado de la vida moderna.